¿Quién soy?

Soy criador de loros, vivo cerca de Valencia capital y llevo más de 30 años criando y cuidando aves. A lo largo de esos 30 años, todo ha cambiado mucho. Lo que empezó con un verdecillo que me costó 2 pesetas, se ha convertido en una colección de loros con un proyecto de crianza de yacos, eclectus, amazonas, etc.

 

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Son varias las entrevistas realizadas en un canal de televisión de Valencia.

A los 10 años tuve mi primer pájaro: un verdecillo. Poco después empecé a cuidar y criar canarios con papillas adaptadas a ellos, sobre todo los recién nacidos que habían sido rechazados por sus padres. Me centré en los pájaros de campo y su reproducción en cautividad. Participaba en concursos de canto y llegué a ser nombrado juez para concursos a nivel nacional. A lo largo de los años 80, establecí la Asociación Cultural Ornitológica de Alboraya (ACOA).

 

También por aquellos años visité diferentes parques de loros, que confirmaron mi interés por este mundo que se abría ante mí. Esto hizo que ampliara mis estudios sobre todo lo relacionado con el mundo de los loros, todavía muy desconocido en España. En el año 1996 participé en un encierro dentro de la jaula de las panteras en el Zoo de Valencia. El objetivo era reivindicar que los animales se merecen una vida digna en cautividad. Valencia necesitaba un zoo educativo, donde los animales estuviesen en perfectas condiciones y los niños pudiesen aprender el respeto hacía la naturaleza. 

 

A lo largo de estos años, he tenido que recuperar y tratar a aves, que por algún motivo tenían algún trastorno mental - se arrancaban las plumas, mostraban agresividad hacía las personas o hacía otros loros, miedos, gritos continuos, etc.).

 

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Colaboramos con clínicas veterinarias del grupo CMA.

Hoy, felizmente la mayoría de esos trastornos han sido corregidos. Han formado parejas de cría reproductoras y sacan regularmente pichones. Tanto esfuerzo, tantas horas de observación y cuidados han valido la pena. Siento una inmensa alegría cuando paseo por el jardín y observo las paradas nupciales; cómo se miman, cómo se quieren, la inteligencia que demuestran con sus comportamientos cuando me hablan.

 

Siento, que mi objetivo se está cumpliendo. Los loros se merecen nuestro respeto y nuestro cariño. Nunca adquieras un loro si no lo vas a querer toda la vida. Todos los animales se merecen nuestro respeto. 

Respeta la fauna silvestre.